lunes, 20 de mayo de 2013

La mantita de Valentina ♥



Aunque hoy sea lunes, creo que los domingos serán el día que me obligaré motivaré para postear en el blog.
Los domingos por la tarde, que a algunos nos resultan melancólicos, aburridos, desesperantes, agobiantes, y que te preparan para la nueva semana. Esas horas que pasan y pasan, y que si no tienes nada que hacer quieres que vayan rápido, aunque así llegue antes el lunes...
Y es que a mi los domingos por la tarde me gusta quedarme en casa, no me gusta comprometerme a hacer nada, ya que aunque aborrezca esas horas que pasan, sean lentas o rápidas,  las necesito. Necesito unas horas entre limpiar el piso y ponerme en la cama, para darme cuenta que otra semana a pasado, y coger fuerzas para la que llega.
Por eso, por esta razón creo que los domingos pueden ser un buen día para ponerme delante del ordenador y preparar algo para el blog.
Empecé esto con muchas ganas, aunque sabía que me costaría mantenerlo activo, ya que por naturaleza soy una persona poco comprometida con las cosas que me incumben a mi... como ir al gimnasio,  seguir una dieta, o como dicen ahora  pautas de alimentación sanas, empezar un proyecto y acabarlo antes de empezar cuatro más, o actualizar mi blog. Si, así soy yo, y de alguna manera también empecé este blog precisamente por esto: por mantener un orden dentro de mi caos. Poder ordenar fotos, ideas y proyectos en algún sitio. Y este es.
Me gustaría pensar que he tenido el blog abandonado por culpa de algunos proyectos que me han tenido bastante ocupada, como el que enseño hoy, pero no es así, ya que los regalos siguen llegando tarde a sus destinatarios, y sigo teniendo la lista de DIY a petar...
 En fin.
Pues resulta que Valentina nació el 15 de febrero, pero hasta hace  un par de semanas no recibió el regalo de sus tietas. Y eso que Dana y yo nos embarcamos en la idea a finales de verano! Pero bueno, primeramente la distancia entre ella y yo (Dana vive en Berlín) hizo que no se pudiera juntar el trabajo hecho hasta reunirnos por navidad, y después aun quedaba todo el acolchado...que es un currazo!
Compramos los tejido en una tiendecita monísima del barrio de Friedrichshain en Berlín, el agosto pasado cunado fuí de vacaciones. Estábamos súper emocionadas con nuestra idea! Una mantita de patchwork, con unos tejidos preciosos, cada una hacía una parte, a su manera, y luego las juntaríamos para formar una mantita reversible :D 


Y así lo hicimos, cada una en su ciudad, cortando cuadritos de los tejidos que a medida que íbamos juntando, íban ellos contando historias para dormir a Valentina...
..la del monito que quiso conocer a caperuzita roja... la de la manada de elefantes rosas que consiguen encontrar la selva y a todos sus habiantes... la del niño que quería ser pirata y se encontraba un barco de gatos pirata... o la del dinosaurio que quería ver a las estrellas...
La verdad es, que hacer una cosa así a 2 horas y media de distancia en avión, hace que inevitablemente surga algún que otro problemilla contratiempo. Y así fue. Cuando Dana vino a casa por navidad (siempre lo hace, es como el turrón), nos dimos cuenta que habíamos tenido un problema solo en el momento de plantear la idea: no nos habíamos entendido en el tamaño (ejem) y mi trozo era el doble que el de Dana, o el suyo la mitad que el mío...el caso fue que Dana se volvía a Berlín y yo prometí arreglarlo. Y así lo hice! claro, al final ha quedado cada lado distinto , que era lo que nosotras queríamos. Al final La mantita quedó genial, llena de detalles que la hacen especial y única.





Fueron muchas horas cosiendo y cuando porfin coseguimos acabar (con una noche de manta-pijama party en mi casa con Dana incluida), le preparamos una cajita cuqui con pompones y se la dimos. 
Y aunque dicen que al dar un regalos es más placentero para el que lo da que para el que lo recibe.. sé que a Clau y a Valentina les encantó la mantita, y que inventarán muchísimos cuentos más para ir a dormir.. 


we Valentina

miércoles, 19 de septiembre de 2012

SHANGHAI




Llegamos a SHANGHAI a las 8 de la mañana de un lunes después de más de 15 horas de vuelo. Teníamos que trabajar, pero por suerte Natalie estaba tan destrozada como nosotras, y decidió ir al hotel a descansar un rato. Ya en el taxi camino del hotel, me di cuenta que esa ciudad no se parecía en nada a ninguna en las que había estado antes.

Shanghai es ENORME. Es una de las ciudades más pobladas del mundo con casi 20 millones de habitantes, y tiene una cantidad de rascacielos recubiertos de pantallas de leds incontable. Shanghai, en chino : 上海, significa “por encima del mar”. Y sí, cuando estás en la planta 15 del hotel desayunando, te das cuenta de que estás por encima del mar y de todo. Es realmente IMPRESIONANTE. Incluso cuando vas por la calle impresiona. Te sientes muuuy pequeña, casi insignificante, una aguja en un pajar.

Como os he dicho, fui a trabajar, pero por suerte, Jose, un buen amigo, está viviendo allí, y decidí quedarme un día más con Katia, mi compañera, para hacer un poco de turismo :)
Durante la semana, después del trabajo, Anie nos llevaba a cenar a restaurantes de comida china DE VERDAD. Nada que ver con los chinos de aquí tipo  Dinastia III, o Templo Feliz I. Nada que ver. En uno de los restaurantes con vistas al Bund, pude comer el fruto de de la flor de loto relleno de arroz, y en otro, los mejores din sums del mundo mundial! Ah, y la comida china pica. Nunca lo hubiese dicho. Es picante y dulce.



Dos de los barrios más turísticos de Shanghai son El Bund y Pudong, que están separados por el río Huangpú. En El Bund hay algunos de los edificios más simbólicos de la etapa colonial, 52 exactamente, y destacan por no tener nada que ver con su entorno, parece que estás en Les Champs Elysees de París, por ejemplo.

Pudong es el centro comercial y financiero más importante de China.. En él se concentran los rascacielos más altos y emblemáticos de la ciudad, y crean uno de los skylines más jevis que nunca he visto. Allí está la Oriental Pearl Tower, a la que subimos el día que estuvimos de turistas. Es la cuarta torre de televisión más alta del mundo, y la segunda “bola” tiene el suelo de cristal. Y sí, hicimos de guiris y nos tumbamos en el suelo para sacarnos fotos como si estuviésemos en las nubes. Y un poco lo estaba, porque nunca me había imaginado viajar a China, y allí estaba yo, con mis converse baratas del fake market, y con shanghai a mis pies.



El jueves por la noche katia y yo fuimos a pasear por Tianzifang. Un barrio antiguo, de calles estrechas con casitas de techos bajos. Es una zona donde se concentran galerías de arte y un montón de tiendas monísimas con un montón de cositas monísimas (también) hechas a mano, o diseñadas con un gusto exquisito. Tiene un encanto especial, lo descubrimos de noche y nos perdimos por sus callejones, mientras no podíamos parar de mirar dentro de todas las puertas abiertas a las callejuelas, en un de las tiendas hasta nos invitaron a comer sandía (super dulce) unos chicos muy simpáticos. Nos gustó tanto ese pequeño oasis en medio de la selva de cemento, que decidimos volver de día. Y lo hicimos, y desayunamos uns capuccinos fantásticos.





Era super bonito, era tipo el Born aquí en Barcelona. Compré muchas cosas, y gracias a Katia no compre muchas más :D


Por último fuimos a visitar el Yuyuan Garden, un jardín construido en el siglo XVI, que recrea a los jardines imperiales de la antigua china. Muy bonito y muy grande, y muy chino. De hecho, lo más chino que vi. Pero hacía tanto CALOR que era imposible respirar… estuvimos un rato, hicimos unas fotos, flipamos con el puente en zig-zag y la cantidad inhumana de gente cruzándolo, y nos fuimos corriendo a buscar un taxi. Aire acondicionado, por fin.





Esa misma noche Katia y yo nos despedimos de Jose, Fabrice y Lisa, que nos trataron de maravilla en su casa, y cogimos un avión rumbo occidente. 12 horas de vuelo pensando en las maravillas de la ciudad que mira por encima del mar. ( Y recordando la noche con los chicos de fiesta en un club gay, y recordando cuando casi muero arrollada por una moto al bajar de taxi en la acera, on en  la cantidad de bicis que hay, y también la cantidad de gente que hay y la vida que hace en la calle, o en el picaporte antiguo q me compré en un rastrillo precioso, o en el señor semidesnudo que apareció al abrirse la puerta del ascensor, o...)







 SHANGHAI


viernes, 6 de julio de 2012

INDIA



Parece mentira que ya haga 3 meses q fui a India. Y ya era hora que os enseñara un poco lo que vi. 

Fue una semana muy dura de trabajo, pero tuvimos mucha suerte, y después de estar 5 días en la oficina con los proveedores, el dueño de la empresa nos llevó de excursión. Estuvimos trabajando en Tiruppur, que está en el estado de Tamil Nadu en el sur del país. Y el fin de semana nos llevaron a la zona de Kerala, 400km al oeste, en la costa, donde pasamos la noche en unos barcos típicos hechos de bambú, y que recorren las lagunas y canales de la zona. Es un sitio precioso.. con mucha vida al rededor del agua. Fue algo inimaginable estar allí y poder ver, oír, oler y sentir tantas cosas diferentes.
La India me encantó, he visto una parte ínfima de un país enooorme con millones de habitantes, pero lo poco que he conocido, hace que quiera saber mucho más. Os tengo que decir que excepto el fin de semana, el resto de los días solo veía la ciudad des de los taxis y no pude mezclarme con la gente, pero aproveché al máximo cada minuto, abrí los ojos y dejé de parpadear durante 7 días, comía picante 4 o 5 veces al día (a mi no me gusta el picante), y aguanté temperaturas de hasta 38º.

Estas son algunas de las imágenes que capturé con mi cámara y con el móvil, y hay varias tomadas des del coche!













Como ya os he dicho este era un viaje de trabajo, pero aun así pude ver cosas alucinantes. 
La gente te mira como si nunca hubiesen visto nada igual, igual que yo miraba todo lo que me rodeaba. Los colores, la luz, los olores y la música te transportan a otro mundo, a su mundo.. lleno de dioses, celebraciones, rituales, creencias, arte....  Es un no parar de estímulos por todas partes. Pude ver como un elefante gozaba de su ducha de media tarde en medio de un calor infernal, y tomar un te en medio de una puesta de sol que teñía el cielo de rojo...


Otro día os enseñaré un poquito más :D




sábado, 5 de mayo de 2012

relax y puestas de sol

Antes de marcharme a India (he vuelto! con innumerables imágenes grabadas en mi retina, y bastantes en la cámara, pero que ya os enseñaré cuando las haya ordenado un poco ;D), pues eso, que antes de marcharme al otro hemisferio, me fui unos días a mi pequeño pueblo, a relajarme y cargar las pilas.  Os dejo con algunas de las fotos que hice, espero que os gusten!




Talamanca es un pueblo muy pequeño que se encuentra solo a una hora de Barcelona, y que está en medio del Parc Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac. Allí nació mi bisabuela y mi abuelo construyó una casita cuando mi padre era muy pequeño. Y es donde pasé mis mejores veranos, todo el día en la calle, y en el bosque, con la bici amunt i avall, haciendo cabañas en los árboles, descubriendo rincones perdidos.. Al hacerme mayor (si, si... como todos) dejé de ir, y ahora lo añoro un montón... A la que puedo me escapo, y me relajo con la tranquilidad que se respira. Aunque en verano es la mejor época para ir, porque es cuando hay más gente (no mucha eh.. creo que en verano no llega a mil habitantes!), y es cuando el pueblo está más animado, a mi me gusta muchísimo más ir en invierno.. cuando las calles huelen al humo que sacan todas las chimeneas, y se tiñen de color cobre..




Es un pueblo de piedra, rodeado de montañas y bosques, de verdes en primavera y de ocres en otoño. Cuando llueve huele deliciosamente a hierba mojada, y cuando hace sol y calor, las cigarras no te dejan hacer la siesta.






Os tengo que decir que soy adicta a las puestas de sol que se ven desde Talamanca. Al estar en un valle, se ve como el sol se esconde a kilómetros de allí, y tengo una colección de puestas de sol inmensa! 



Si os gusta hacer excursiones y visitar pueblos escondidos, dejaros perder por la zona porque vale mucho la pena .) aquí podéis encontrar información de cómo llegar.









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